Por Sofia Vargas Roberts Seremi Vocera de Gobierno en Atacama
La reforma de pensiones en Chile sigue siendo uno de los temas m谩s cruciales y debatidos
en el Congreso, y no es para menos. La promesa de transformar un sistema que ha dejado
a miles de chilenos con jubilaciones insuficientes ha sido un compromiso transversal de los
煤ltimos gobiernos. Sin embargo, el avance de esta reforma se ha convertido en un juego
pol铆tico de idas y vueltas, donde las promesas se diluyen en largas negociaciones y
consensos que parecen eternos.
Desde su propuesta inicial, la reforma ha puesto sobre la mesa puntos que, a todas luces,
representan un avance. Entre ellos, la idea de mejorar las pensiones a trav茅s de un sistema
mixto, el fortalecimiento de la solidaridad intergeneracional, y la incorporaci贸n de un pilar de
reparto que permita aumentar los montos que reciben los jubilados m谩s vulnerables. Sin
embargo, estos elementos han sido motivo de desacuerdo entre los distintos sectores,
generando un estancamiento que solo posterga la soluci贸n para quienes hoy viven con
pensiones que a veces no cubren sus necesidades b谩sicas.
Uno de los puntos m谩s controversiales ha sido el rol de los fondos privados y c贸mo se
concilian con una l贸gica solidaria y justa. Los debates en el Congreso han mostrado una
polarizaci贸n en la que, por un lado, se busca proteger la libertad de los afiliados a decidir
sobre sus fondos, y, por el otro, se intenta avanzar hacia una mayor justicia social. Este
dilema toca fibras sensibles, ya que se trata de definir si la jubilaci贸n debe ser un derecho
garantizado o si continuar谩 dependiendo de los vaivenes del mercado.
A medida que pasan los meses, la ansiedad crece en la ciudadan铆a, especialmente en la
poblaci贸n m谩s envejecida, que observa c贸mo el tiempo juega en su contra. Las jubilaciones
no pueden esperar m谩s. La urgencia de esta reforma est谩 clara y, en muchos sentidos, su
estancamiento es inaceptable. Es hora de que nuestros representantes en el Congreso
prioricen el bienestar de la ciudadan铆a por sobre los intereses sectoriales o partidistas. La
historia no ser谩 indulgente con quienes hayan puesto trabas a un avance que podr铆a
mejorar la vida de millones de chilenos.
No se trata solo de pol铆tica, sino de dignidad. Cada d铆a que esta reforma queda en pausa,
es un d铆a m谩s en que las personas mayores siguen viviendo en condiciones indignas. 驴A
qu茅 se le teme? 驴A qui茅n beneficia realmente este prolongado debate? Es tiempo de que el
Congreso avance con valent铆a y responsabilidad, sin perder de vista el impacto humano de
sus decisiones.
En 煤ltima instancia, esta reforma representa una oportunidad 煤nica de construir un sistema
de pensiones que responda a las necesidades del Chile actual y futuro. Si el Congreso no
logra un acuerdo pronto, el costo no solo ser谩 pol铆tico, sino profundamente social y humano
