Director Área Ingeniería
Santo Tomás Copiapó
Cada 5 de junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los desafíos que enfrenta nuestro planeta y el rol que cada uno puede desempeñar en la construcción de un futuro más sostenible. Entre las múltiples acciones que pueden contribuir a este objetivo, el desarrollo de las energías renovables se ha consolidado como una de las herramientas más relevantes para avanzar hacia una economía más limpia y responsable con el entorno.
En las últimas décadas, el crecimiento de la demanda energética a nivel mundial ha puesto de manifiesto la necesidad de diversificar las fuentes de generación y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Este desafío no solo responde a razones ambientales, sino también a la necesidad de garantizar un desarrollo energético seguro, eficiente y sostenible para las futuras generaciones.
La Región de Atacama ocupa un lugar privilegiado en este escenario. Gracias a sus condiciones climáticas y altos niveles de radiación solar, se ha convertido en un referente nacional e internacional para el desarrollo de proyectos vinculados a la energía solar. Esta realidad representa una gran oportunidad para impulsar la innovación, atraer inversión y generar empleos especializados que aporten al crecimiento de la región.
Sin embargo, la transición energética no depende únicamente de la tecnología o de la infraestructura. También requiere contar con personas capacitadas para diseñar, operar y mantener estos sistemas. Por ello, la formación técnico-profesional adquiere una relevancia estratégica, permitiendo preparar a las nuevas generaciones para responder a las necesidades de una industria en constante evolución.
Desde la educación superior tenemos la responsabilidad de contribuir a este proceso, formando profesionales comprometidos con la eficiencia energética, la sustentabilidad y el desarrollo de soluciones que generen un impacto positivo en la sociedad. La conciencia ambiental debe ir acompañada de conocimientos, competencias y acciones concretas que permitan enfrentar los desafíos del presente y del futuro.
El Día Mundial del Medio Ambiente es una invitación a comprender que el cuidado del planeta es una tarea compartida. Apostar por las energías renovables no solo significa reducir emisiones o aprovechar mejor los recursos naturales; también implica avanzar hacia un modelo de desarrollo que equilibre crecimiento económico, bienestar social y protección ambiental.
La sustentabilidad dejó de ser una aspiración de largo plazo para convertirse en una necesidad inmediata. Y en ese camino, la energía solar y las energías renovables tienen mucho que aportar al futuro de Atacama, de Chile y del mundo.
