Docentes se manifiestan ante el cierre del programa de Coros y Orquestas

El reciente cierre del programa Coros y Orquestas en la provincia de Tierra del Fuego, que dejó sin clases, sin instrumentos y sin continuidad laboral a docentes, niñas, niños y jóvenes, trasciende fronteras. Desde la región de Atacama hacemos llegar una voz de apoyo y solidaridad: cuando se recortan espacios artísticos se vulnera la educación, la inclusión y la transmisión cultural que sostienen a nuestras comunidades.

Qué se perdió y por qué nos importa en Atacama

El programa fueguino, iniciado en 2015, entregaba 1.500 horas cátedra a cerca de 50 docentes y atendía a más de 170 estudiantes en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin. Además de clases semanales, incluía el comodato de instrumentos, posibilitando el acceso a la práctica musical a familias que no podrían costearla.

En Atacama, donde la música, el folklore y las danzas tradicionales son parte del tejido social —en Huasco, Freirina, Vallenar y otras localidades— la pérdida de un programa así representa:

  • Interrupción de trayectorias formativas para niñas, niños y jóvenes.
  • Pérdida de acceso a instrumentos y espacios colectivos de aprendizaje.
  • Precarización del trabajo docente y de los gestores culturales que sostienen la vida comunitaria.

Testimonios que conectan realidades

Las voces desde Tierra del Fuego describen la dimensión humana del cierre: docentes que trabajaron en verano con la promesa de continuidad y hoy fueron dados de baja; familias que devolvieron instrumentos en comodato y ahora no saben si sus hijos podrán recuperarlos; estudiantes que pierden un espacio de pertenencia y contención.

Estas mismas preocupaciones resuenan en Atacama: la cultura protege a los jóvenes del ocio, fortalece la identidad regional y sostiene economías locales vinculadas a la enseñanza artística.

Análisis político y económico con mirada regional

Las autoridades que justificaron la medida aludieron a cuestiones financieras sin presentar un plan alternativo claro ni una resolución formal que explique el destino de los instrumentos y el futuro laboral de los talleristas. Esa falta de transparencia agrava el impacto social.

Desde Atacama planteamos que las decisiones sobre programas culturales deben tomarse con criterios pedagógicos, participativos y con garantías para las comunidades. Recortar cultura es recortar inclusión y oportunidades.

Solidaridad internacional y acciones concretas desde Atacama

Como región vecina y solidaria, proponemos:

  • Visibilizar el reclamo: medios locales, organizaciones culturales y municipios deben amplificar la voz de las familias y docentes fueguinos.
  • Exigir transparencia: pedir a las autoridades explicaciones formales sobre la baja de horas y el paradero de los instrumentos.
  • Articular redes: promover intercambios entre escuelas y agrupaciones musicales de Atacama y Tierra del Fuego para apoyar la continuidad de talleres y compartir recursos.
  • Defender el empleo cultural: reconocer y proteger el trabajo de docentes y talleristas como parte esencial de la educación pública.

Conclusión y llamado a la comunidad

El cierre del programa de Coros y Orquestas en Tierra del Fuego no es un hecho aislado: es una advertencia sobre lo que ocurre cuando la cultura deja de ser prioridad. Desde Atacama reafirmamos que la música y las artes son herramientas de inclusión, identidad y desarrollo. Invitamos a la solidaridad internacional con las familias, estudiantes y docentes fueguinos y llamamos a las autoridades a restituir estos espacios que construyen comunidad.

Nos solidarizamos. Exigimos respuestas. Defender la cultura es defender derechos.

Fuentes: