• La paleontóloga Dra. Ana Valenzuela-Toro, del Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama), es coautora de una investigación que rastrea el gigantismo marino desde los artrópodos del Cámbrico hasta la ballena azul. Su conclusión: estos animales no fueron solo un producto de la evolución. Al modificar las redes alimentarias y el ciclo de nutrientes del océano, cambiaron el rumbo evolutivo de innumerables especies.

Caldera, 28 de julio de 2026

Los gigantes del océano —desde los artrópodos del Cámbrico, hace más de 500 millones de años, hasta la ballena azul, que alcanza los 30 metros de longitud— no fueron únicamente un resultado de la evolución, sino que también contribuyeron a transformar el ambiente marino, influyendo en la evolución de numerosas especies. Esa es la principal conclusión del estudio “Gigantes del océano a lo largo del tiempo: evolución y ecología entrelazadas”, publicado en la revista Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics por las investigadoras Catalina Pimiento, de la Universidad de Zúrich (Suiza); Dirley Cortés, de la Universidad McGill (Canadá); y Ana Valenzuela-Toro, paleontóloga de CIAHN Atacama.

El trabajo sintetiza décadas de evidencia fósil y biológica para reconstruir más de 500 millones de años de historia marina, demostrando que la aparición de animales de gran tamaño modificó profundamente el funcionamiento de los océanos.

“Durante mucho tiempo entendimos a los gigantes marinos como una consecuencia de la evolución. Este estudio muestra que, una vez que evolucionaron, transformaron los ecosistemas donde vivían y generaron nuevas presiones ecológicas que influyeron en la evolución de otras especies”, explica la Dra. Valenzuela-Toro.

Gigantes ingenieros

Uno de los principales aportes del estudio es plantear que los gigantes marinos actuaron —y siguen actuando— como verdaderos ingenieros de los ecosistemas.

Los grandes depredadores, como los ictiosaurios del Triásico  o el extinto megalodón – cuyos dientes fósiles son particularmente abundantes en la formación Bahía Inglesa, comuna de Caldera- especie que superó los 15 metros de longitud, habrían regulado las poblaciones de sus presas, moldeado la estructura de las redes alimentarias y facilitado la transferencia de energía entre distintos niveles tróficos.

Los gigantes filtradores, como las ballenas barbadas, cumplen una función distinta pero igualmente decisiva: transportan nutrientes entre las capas del océano mediante sus desplazamientos y su excreción, lo que favorece la productividad marina. Además, capturan carbono y lo trasladan a las profundidades cuando sus cadáveres se hunden. Estas “caídas de ballena” (whale falls) sustentan comunidades enteras de organismos en el fondo marino, un proceso que existe desde hace al menos 30 millones de años.

Al modificar las redes ecológicas y la disponibilidad de recursos, estos animales generaron nuevas presiones selectivas que impulsaron la aparición de adaptaciones en otras especies. En otras palabras: el ambiente permitió la aparición de los gigantes, pero luego fueron ellos quienes comenzaron a transformarlo.

Adaptaciones clave

El gigantismo no surgió una sola vez, sino de manera independiente en distintos momentos de la historia de la Tierra. El estudio reconstruye esa secuencia desde los primeros artrópodos gigantes del período Cámbrico, hace más de 500 millones de años, pasando por cefalópodos gigantes, reptiles marinos como los ictiosaurios y tiburones como el megalodón, hasta llegar a las ballenas modernas, incluida la ballena azul.

Cada uno de estos episodios coincidió con cambios ambientales relevantes, un aumento de la disponibilidad de alimento y la aparición de innovaciones evolutivas que hicieron más eficientes la locomoción y la alimentación. Adaptaciones morfológicas, como el desarrollo de apéndices, esqueletos reforzados, dentición especializada y nuevas estrategias de depredación, permitieron acceder a una mayor diversidad de presas y obtener un mayor rendimiento energético. El gran tamaño, a su vez, ofrece ventajas propias: locomoción y termorregulación más eficientes que en animales pequeños y rangos de distribución más amplios.

Esa ventaja tiene un costo. “Los animales más grandes requieren consumir grandes cantidades de energía, lo que los vuelve más sensibles a cambios en la disponibilidad de alimento, aumentando su riesgo de extinción”, advierte la Dra. Valenzuela-Toro.

Por eso las investigadoras alertan que la desaparición de los gigantes marinos podría afectar procesos esenciales como el reciclaje de nutrientes, la productividad biológica y el equilibrio de las redes tróficas. “Los gigantes marinos cumplen funciones ecológicas que ninguna otra especie puede reemplazar. Comprender cómo surgieron y cómo modificaron su entorno también nos ayuda a entender por qué su conservación resulta tan importante en la actualidad”, señala la investigadora.

Del desierto más árido del mundo a la biología evolutiva global

La participación de la Dra. Valenzuela-Toro refleja la creciente contribución de la paleontología chilena al estudio de la evolución de la vida en el planeta. “La paleontología nos ofrece una perspectiva temporal dificil de obtener desde otras disciplinas. Entender cómo respondieron los ecosistemas durante millones de años nos ayuda a enfrentar con mayor conocimiento los desafíos ambientales del siglo XXI”, afirma.

Desde Atacama, una región reconocida internacionalmente por la riqueza de su patrimonio paleontológico, la investigadora ha contribuido al conocimiento sobre la evolución de los mamíferos marinos del Pacífico. “El registro fósil chileno, y particularmente el de Atacama, constituye evidencia clave para reconstruir el pasado de los océanos del hemisferio sur. Cada nuevo fósil amplía nuestra comprensión de cómo evolucionó la biodiversidad marina”, concluye.

Para el Director Ejecutivo de CIAHN Atacama, Pablo Quilodrán, la publicación confirma el rumbo que se ha trazado la institución: «Este es el resultado de una decisión estratégica impulsada por el Gobierno Regional de Atacama, la de generar ciencia y conocimiento desde lo local. Que nuestros investigadores, desde la paleontología de este territorio, puedan aportar y cooperar con el mundo, destacando y conectando el patrimonio fósil de Atacama y de Chile con nuevo conocimiento que reconstruya el pasado global, alimentando la reflexión sobre los desafíos ambientales que hoy enfrentamos.”

Ficha del estudio

Título: Ocean Giants Through Time: Evolution and Ecology Intertwined

Autoras: Catalina Pimiento, Dirley Cortés y Ana M. Valenzuela-Toro

Revista: Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics, vol. 56

DOI: 10.1146/annurev-ecolsys-102723-054842

Enlace: https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-ecolsys-102723-054842

Acerca de CIAHN Atacama

El Centro de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama) es una institución del Gobierno Regional de Atacama dedicada a la investigación, conservación y difusión del patrimonio paleontológico y natural de la Región de Atacama, uno de las zonas con registros fósiles marinos más relevantes del hemisferio sur.