Con la llegada de las vacaciones, muchas familias de la Región de Atacama reorganizan sus rutinas para compatibilizar trabajo, cuidados y tiempo en familia. En este escenario, el descanso de niñas y niños adquiere un valor fundamental, no solo como una necesidad, sino como un derecho que impacta directamente en su bienestar físico, emocional y social.

Desde el enfoque de derechos de la infancia, el descanso, el juego y el ocio son componentes esenciales para el desarrollo integral. Durante el año, niñas y niños enfrentan rutinas exigentes, múltiples estímulos y cambios constantes que también generan cansancio y sobrecarga emocional. Las vacaciones permiten bajar el ritmo, recuperar energías y fortalecer la salud emocional, favoreciendo una mejor disposición para aprender, relacionarse y participar de su entorno.

En territorios como Atacama, donde las altas temperaturas y las extensas jornadas laborales forman parte de la vida cotidiana, resulta clave promover una mirada realista y empática de las vacaciones. No se trata de llenar cada día con actividades planificadas, sino de asegurar entornos seguros y de cuidado, donde niñas y niños puedan jugar libremente, descansar y explorar de acuerdo con sus propios ritmos.

Desde Fundación Integra, institución pública de educación parvularia, se releva de manera permanente la importancia del bienestar integral de la infancia, entendiendo que el descanso y el juego no son tiempos secundarios, sino condiciones básicas para un desarrollo sano y respetuoso.

En esa línea, Nicolás Ramírez Gutiérrez, psicólogo y profesional de Protección de Derechos de Fundación Integra Atacama, señaló que “el descanso y el juego durante las vacaciones cumplen un rol protector en la infancia. Muchas veces existe la idea de que niñas y niños no se cansan, pero ellos también viven exigencias y sobrecarga emocional durante el año. Respetar sus tiempos y permitir el juego libre es una forma concreta de cuidar su bienestar”.
El profesional agregó que “como personas adultas, nuestro rol no es sobreexigir ni llenar cada día de actividades, sino asegurar espacios de buen trato, afecto y seguridad, donde niñas y niños puedan sentirse tranquilos y acompañados”.

El juego libre, especialmente en vacaciones, permite que niñas y niños desarrollen autonomía, creatividad y habilidades sociales, mientras que el descanso —incluyendo tiempos de calma y ocio— favorece la regulación emocional y la salud mental. Estas experiencias son tan importantes como cualquier actividad estructurada.

Al mismo tiempo, es importante reconocer que este período puede resultar desafiante para madres, padres y cuidadores. La conciliación laboral, los cambios de rutina y la mayor demanda de atención pueden generar cansancio y estrés. Reconocer estas dificultades sin culpa es clave para avanzar hacia una crianza más respetuosa y consciente.

Al respecto, Carolina Diez Pastene, psicóloga del programa Fonoinfancia, explicó que “cuando las personas adultas bajan las exigencias y ofrecen presencia disponible y afectuosa, niñas y niños logran regular mejor sus emociones. El descanso no es solo dormir más, también implica sentirse cuidados, escuchados y seguros”.
Añadió que “no es necesario que las vacaciones sean perfectas ni llenas de panoramas. Muchas veces, lo que más bienestar genera es compartir tiempo simple y cotidiano en un ambiente de calma y respeto”.

Fonoinfancia entrega orientación gratuita y confidencial a familias de todo el país en temas de crianza, convivencia y bienestar emocional infantil, atendiendo de lunes a viernes, entre las 8:30 y las 19:00 horas, a través del teléfono 800 200 818 y el sitio www.fonoinfancia.cl.

Promover vacaciones desde una mirada de derechos implica comprender que descansar, jugar y sentirse cuidados no es un lujo, sino una condición esencial para que niñas y niños de Atacama crezcan con bienestar, protección y oportunidades de desarrollo integral.